Platicamos un rato con Barbas, de Tatuajes La Oveja Negra

Más tímido de lo que puedan sugerir sus apariencias, Gerardo, más conocido como “Barbas”, me abre las puertas de Tatuajes La Oveja Negra. Estudio de gran reconocimiento en la Ciudad de México.

  • La primera pregunta puede parecer obvia, pero, ¿por qué te dicen Barbas?

Pues en mi etapa de aprendiz, ni tiempo tenía de rasurarme. Empezó como un apodo despectivo como barbas de chivo y así, y al final se quedó en Barbas. De hecho, alguna vez me preguntan si me molesta que me digan así, y pues les contesto que no tengo problema.
  • La Oveja Negra cada vez es más conocida. ¿Eres el dueño del estudio?

No. Hace dos años empezamos cinco socios y yo. Y de esos seis ya sólo quedamos tres. Y aunque aún no tenemos tanto renombre, nuestro equipo de trabajo cada vez es más grande. Tenemos las puertas abiertas para muchos tatuadores que nos escriben. Actualmente entre tatuadores, perforadores y aprendices somos cerca de veinte personas.

Muchas de las citas que agendamos son a través de Facebook.

  • Ahora que trabajamos con más de cien estudios, he podido ver que ustedes tienen una de las páginas de Facebook más activas. ¿Es importante esto actualmente para un estudio de tatuajes?

De hecho es nuestro fuerte. Ahorita lo estoy llevando yo porque se descuidó un poquito. Pero sin duda sí, muchas de las citas que agendamos son gracias a facebook.
  • El estudio se ubica en la colonia Del Valle. ¿Esto hace que mucha gente venga directamente a preguntar?

Fíjate que no. Directamente casi no nos cae. Por eso nuestro fuerte son las redes sociales. Y bueno, el boca a boca que es lo que nos a ayudado bastante todo este tiempo.

aplof barbas

  • Dejando un poco de lado al estudio: ¿Cúando empezó Barbas a tatuar, y por qué?

Empecé hace cuatro años más o menos. Tuve una temporada con depresión. Estaba con insomnio y tenía que tener la mente ocupada. En ese momento tenía un negocio y empezaba a decaer. Entonces me puse a dibujar, así de la nada. Tutoriales en Facebook de dibujo a lápiz, me compré varios tipos de lápices, etc. Entre tanto dibujo, la gente que pasaba al negocio y veía mis trabajos, me metió la idea de empezar a tatuar. Y como sí me gustaba, el negocio iba mal, y en cierto modo soy un tanto obsesivo, decidí hacerme mi propia máquina de tatuar: cuchara doblada, botoncito, cargador de celular, etc. Y aunque con esa no tatué a nadie, ya empecé a practicar y sobretodo a dibujar, dibujar y dibujar.

Sigo en busca del estilo de tatuaje que me enamore.

  • Y entre tanto dibujo, ¿ya te movías en algún estilo, o un poco de todo?

La verdad ni entonces ni ahora. Sigo “en busca de”. Me gustan todos los estilos y sí quiero seguir aprendiendo de todo hasta que me enamore de alguno de ellos. Ahorita estoy como volviendo al inicio, tratando de hacer un poco de tradicional, neo-tradicional, nueva escuela y realismo a color. Y empecé con acuarela para entender el color, degradados y demás, y ahora tengo muchas ganas de retomar el dibujo para empezar a hacer mis propios diseños.
  • ¿Encontrar un poco ese estilo propio para no tener que tatuar diseños que no te gustan tanto quizá?

Exactamente. Por ejemplo, me gusta mucho hacer caricaturas. Me encanta. Pero casi nadie te pide eso. Lo que se demanda en el estudio ahora mismo son los tatuajes que están de moda.
  • Entonces, ¿Crees que el tatuaje hoy es una moda?

Hasta cierto punto, sí. Y es una lástima, porque la gente llega al estudio con las mismas ideas. Cada uno que haga lo que quiera, pero deberían aprovechar la oportunidad de tener un diseño más personalizado, pues en el estudio se le brinda la oportunidad.

  • ¿Cuál es el estilo de tatuajes que de plano no te gusta nada?

A mí me encanta el color, volúmenes, texturas… Por eso si algo me puede llegar a cagar es el tribal. Sólo rellenando a puro negro y con el movimiento de la aguja, me muero de sueño.

Donde empecé como aprendiz no podías hablar con los tatuadores. Ni siquiera entrar al estudio.

  • ¿Qué es lo más bizarro que te han pedido que tatúes?

Una mujer me pidió tatuarse los labios de su chico…Siempre lo hice al revés, así que se me hizo muy extraño.
  • Lo mejor y lo peor de tener un estudio de tatuajes.

Lo mejor es el ambiente. Hemos logrado un equipo de trabajo donde todos andamos en una sintonía similar. Me encanta la vibra de aquí. Lo malo, pues las responsabilidades que a veces no te dejan ni dormir. Cargar un grupo así de grande no es tan sencillo.

  • ¿Fue más fácil o más difícil ser aprendiz?

Más difícil. Después de haber visto mil tutoriales, comprar libros y practicar todo lo posible, me metí al estudio Tatuajes México. Y bueno, allí el proceso de aprendizaje no es nada fácil. Es muy tradicional. No podías hablar con los tatuadores. Ni siquiera entrar al estudio. Y hasta cierto punto veo bien que se trate así, pues eso te exige. Mucha gente no lo aguanta. Yo vi pasar generaciones y generaciones y nada. Pero yo tenía las ganas y la disposición y lo hice. Puedo decir que valió la pena porque al final pude tatuar ahí mismo y empezar a ganar dinero. Y de ahí salimos los que iniciamos Tatuajes La Oveja Negra.
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Hasta aquí la entrevista con Barbas. Pueden seguir sus trabajos y agendar citas en su página de facebook Tatuajes La Oveja negra, o en Instagram como @tatuajeslaovejanegra.

 

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